Google lanzó su aplicación Street View para ofrecer al usuario una experiencia de estar en la calle desde un terminal, una idea curiosa utilizada por muchos para encontrar lugares (usando las indicaciones que sus amigos les dan). Sin embargo, la obtención de las fotografías de los lugares, no sólo obtenía el entorno público, sino también el privado y con eso nos referimos a la principal queja que tuvo Google hace unos años con su aplicación, en la que se veían las caras de las personas, matrículas de vehículos y además, ahora, capturas de las pantallas de dispositivos móviles, obteniendo alguna breve conversación y nombres de personas.
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) acusa a Google de no enviar esta información que ha sido visible durante un tiempo. El gigante se disculpó alegando que "los responsables del proyecto no queríamos estos datos y no los hemos usado, ni siquiera los hemos mirado. Cooperamos plenamente con la AEPD en su investigación". Igualmente la AEPD ha trasladado dicha acusación a los juzgados para obligar a Google a convertir en no visibles estos contenidos y ya de paso imponerles una sanción económica por daños y perjuicios.
La batalla legal contra Google no es algo nuevo, desde 2010 la AEPD demandó a Google por "captación de localización de redes WiFi con identificación de sus titulares, y de datos personales de diversa naturaleza del contenido de las comunicaciones". Según la AEPD esto supone la infracción de los artículos 6, 7 y 33 de la Ley Orgánica Personal, que se convierte en una multa de 600.000€.
Conociendo estos datos y dejando de lado toda la información que nosotros le regalamos a Google con nuestras búsquedas, ¿crea el gigante nuevas formas de obtener nuestros datos?
Axel Aliaga
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